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León Riveros: fluyendo hacia la cima

Siempre se sintió más un artista que un deportista. Es más, en el colegio siempre fue el niño que inventaba excusas para zafarse de educación física. Hoy, con 18 años, León Riveros es un destacado atleta The North Face con un gran listado de logros y un futuro brillante en el mundo de la escalada.

Por María José Hepp. Fotos gentileza León Riveros.


Desde muy pequeño, León Riveros siempre quiso dedicarse a una profesión que considerara entretenida como -por ejemplo-, pintor, skater o surfista profesional. Pero fue la escalada lo que lo enganchó y no lo soltó más.

Ya con ocho años de trayectoria, el joven nos contó lo natural y fluida que ha sido su experiencia en este deporte. Sin presiones ni estrés innecesario, León prioriza el pasarlo bien y el siempre seguir por donde lo guíe su curiosidad y motivación. 

En su último año de colegio y en plena preparación para la PSU, León Riveros nos relató la historia de cómo pasó a ser el chico que evitaba la actividad física y que quería ser artista —aún tiene una fuerte pasión por el arte—, al gran deportista y promesa de la escalada que es hoy.

Una vida escalando

A los 10 años, Raimundo Señoret, amigo y familia de León, lo invitó a los talleres de escalada que estaba realizando su hermano Cristóbal en el Mall Sport. Al joven Riveros no le gustó en absoluto. Fue solo cuando Raimundo lo llevó a escalar en roca que realmente se enamoró de esta actividad a la que hoy dedica gran parte de sus días.

“A mí siempre me han motivado los deportes outdoor, pero en verdad ni tan motivado por el deporte, sino por la naturaleza”, explicó León. “Partí 100 por ciento por el lado más lifestyle, por el lado de estar en la naturaleza. Tenía ese impulso de estar en lugares prístinos e intocados y la escalada me llevó a esos lugares. Eso me hizo enganchar mucho más que cualquier otra cosa en ese momento”, afirmó.

Así como el estar al aire libre fue un factor determinante para dar inicio a lo que serían muchos años de escalada, la comunidad que lo recibió con los brazos abiertos también lo fue. El deportista contó haberse vuelto el pupilo de Raimundo, quien lo llevaba a todos lados y le enseñaba las bases de la disciplina.

León no tardó en encontrarse en medio de una comunidad de escaladores experimentados que lo apoyaron desde el primer minuto. “Me apañaron a fondo, yo fui como el sobrinito. Desde muy chico me tenían ahí como aguachado y crecí con ellos. Ellos fueron mis amigos, mis guías, mi todo. Tuve mucha suerte de poder tener esa oportunidad y eso también me permitió avanzar súper rápido y seguro. Fue clave”, aseguró el deportista.



Asimismo, Riveros contó que el apoyo de The North Face también ha sido un aspecto de gran importancia en su desarrollo como escalador. Empezó como amigo de la marca a los 14 años para luego pasar a ser embajador. Desde marzo de este año, León es oficialmente atleta The North Face. “Me ha ayudado harto, en temas de contactos sobre todo, para poder abrirme al mundo y conocer gente. Ha sido un apoyo fundamental”, comentó el joven.

En cuanto a momentos puntuales, uno que fue crucial en su proceso de decidir dedicarse a la escalada fue hace 4 años, durante un verano en el que escaló por primera vez el cerro Trinidad junto a Cristóbal Señoret. Aún recuerda con precisión que la noche anterior a la subida pensó: “Yo quiero ser escalador, de todas maneras. Sí o sí”.

León detalló: “Ahí seguí y seguí con el mismo fanatismo con el que empecé y tomándolo en serio, pero tampoco tanto. El armar una carrera en la escalada ha sido más una consecuencia de mi obsesión, fanatismo y pasión. Pero ese fue el primer momento en que me acuerdo haber dicho ‘yo quiero hacer esto’”.

Seguir subiendo

Tras aquella primera revelación, vinieron incontables momentos que fueron reafirmando su determinación de dedicarse a la escalada. A medida que aprendía, alcanzaba metas, conocía a sus ídolos y se iba sorprendiendo a sí mismo una y otra vez con lo que era capaz de lograr, su motivación aumentaba exponencialmente.

León recuerda lo impactante que era llegar a escalar en lugares que antes contemplaba con incredulidad y pensaba imposibles de realizar siendo tan joven. “Cuando era chico me gustaba escalar paredes y el sueño de cualquier persona que hace eso es obviamente El Capitán (Yosemite, Estados Unidos). Yo lo miraba y estaba obsesionado”, relató.

Con 15 años, León escaló El Capitán. “Ese también fue un momento en el que pensé: ‘Ok, cualquier cosa que quieras hacer, eventualmente uno sigue los pasos y lo vas a lograr’”. Al año siguiente volvió al lugar e hizo otra ruta, en modalidad free rider, y quedó deslumbrado con lo mucho que podía mejorar en un solo año de práctica constante.

Según León, la constancia es fundamental y, afortunadamente, su forma de ser le hizo fácil el no rendirse. “Como soy hiperactivo, estaba escalando todo el día, todos los días, y eso me hizo mejorar más o menos rápido. También soy obsesivo a morir, entonces me obsesioné y lo único que hice toda mi infancia fue escalar y escalar y escalar”, afirmó divertido Riveros.

Además, algo que diferencia a León de otros escaladores es su profundo interés por probar múltiples modalidades de deporte que ama. Las tres principales que ha practicado y sigue realizando son la escalada deportiva, escalada tradicional en grandes paredes y boulder, siendo las últimas dos sus favoritas. Según cuenta, es una combinación poco común, pero a él le atraen a pesar de lo diferentes que son.

“Uno trata de escalar por la parte más difícil de una roca como de máximo de 7 metros, por lo general son de 2 metros, y la otra es escalar paredes gigantes de mil metros. O sea, no pueden ser más diferentes, pero la sensación que uno tiene al final de lograr un objetivo es la misma”, explicó Riveros. “Además, todas se complementan, te ayudan para mejorar en las otras”, añade.



El día a día

Riveros está hoy fascinado con el Boulder y sorprendido de la rapidez con la que ha mejorado su técnica. Pero no nos es difícil entender su veloz avance una vez que nos contara la cantidad de tiempo y energía que le dedica a la práctica.

León lleva entrenando con Lucas Gaona alrededor de 5 años. “Es como mi hermano grande, somos partners. Lo veo todas las semanas, casi todos los días, y me ha ayudado muchísimo durante todo el proceso”, contó el escalador. Junto a Gaona han priorizado la mejora de habilidades trabajando directamente en el muro entre 16 y 17 horas a la semana.

En cuanto al entrenamiento puramente físico con enfoque en el desarrollo de fuerza, Riveros trabaja hace poco con Willy Toro. Dos días a la semana los dedica a ejercicios específicos para la musculatura y acondicionamiento físico.

“Entre ellos dos son como mi equipo que me ayuda a organizarme, a plantearme objetivos para poder cumplirlos, a ver cuánto es suficiente, cuándo tengo que descansar y cuándo tengo que meterle”, dijo León. “También es un tema de compromiso que me ayuda a no fallar conmigo mismo porque no puedo fallarle a ellos tampoco”, agregó.

Además de la gran cantidad de tiempo invertido en la escalada, Riveros también está preparando la PSU. El escalador quiere estudiar diseño, aunque previamente había pensado en optar por arte. Insiste en que siempre se ha considerado más identificado con su lado creativo que con sus habilidades físicas.

“De hecho, es súper irónico que ahora me dedique al deporte. Siempre fui súper flojo de chico, siempre he sido mucho más artista y mucho más bueno para dibujar, para tocar música y todo ese tema”, contó León. Aún así, está absolutamente seguro que al salir de la universidad va a dedicarse a la escalada: “Es lo que hago en verdad, es mi vida. Estudio y todo pero la escalada es mi nicho”.



Nuevos horizontes

El joven deportista tiene muchos planes en mente, pero contó que no se ha planteado proyectos demasiado específicos debido a la incertidumbre dada por la crisis sanitaria y porque hoy se encuentra enfocado en estudiar para la PSU. 

A pesar de eso, León afirmó estar muy motivado con el boulder. “Estoy muy interesado en encontrar y desarrollar sectores nuevos, potenciar el boulder en Chile. Todavía queda mucho por descubrir y mucho por hacer”, dijo.

“Eso me motiva a fondo, estar ahí abriendo bloques y subiendo el nivel de dificultad. Hay un potencial increíble que no hemos descubierto”, aseguró. En paralelo, le gustaría encontrar nuevas formas de complementar y mezclar disciplinas, ver qué se puede hacer para aplicar lo aprendido en una en las demás.

En cuanto a las metas a largo plazo, al joven le encantaría poder ir a África, específicamente a Rocklands, un destino mundial de la escalada. También tiene en mente algunos proyecto locales, como encadenar los bloques duros clásicos de Chile.

“Es de curiosidad y de seguir la motivación hasta dónde llegue. Y si me voy motivando con otras cosas voy a seguir eso, sin ninguna presión. El tema es seguir pasándolo bien, así que trato de no tomarme nada demasiado en serio”, explicó. Así, Riveros deja que las cosas se den naturalmente, con esfuerzo pero con el propósito de fluir.

Hasta dónde llegar

En los últimos años, hemos sido testigos de dolorosas pérdidas en el mundo de la escalada. A pesar de tomar todas las precauciones, no siempre es posible controlar todos los factores. Lamentablemente, este inevitable margen de error ha tenido consecuencias fatales para varios destacados escaladores.

“Es un deporte hiper riesgoso, de todas maneras”, admitió Riveros. “Yo he tenido la mala suerte de perder varios amigos y ha sido súper duro, y te hace obviamente reevaluar todas las decisiones. Por lo general a los 18 no has perdido 4, 5 o 6 amigos”, lamentó.



León afirmó haber vivido experiencias extremas, las cuales provocaron que se replanteara hacia y hasta dónde quería llegar. “Yo creo que cada uno ve qué tanto está dispuesto a arriesgar, pero creo que es parte de este estilo de vida, de este deporte. Todo lo que es la alta montaña y grandes paredes tiene un riesgo inevitable. Hay que aprender a bajarlo al máximo”, determinó Riveros.

El joven escalador está dispuesto a enfrentar los riesgos para alcanzar sus sueños, pero siempre con precaución y responsabilidad. Tener guías, personas con experiencia en el mundo de la escalada, que lo acogieron y educaron, ha sido clave para poder evitar riesgos desde el inicio de su proceso. 

Así pues, con mentores que le van mostrando el camino y con una motivación inquebrantable, León Riveros trabaja sin pausa —pero sin prisas— para alcanzar sus sueños. La clave, además de tomar las precauciones necesarias, es seguir adelante. 

“No parar y no parar y no parar. No por el destino final, sino que por disfrutar del viaje. Por más lejos que parezca, si sigues y disfrutas genuinamente del proceso, sí o sí lo terminas logrando. No hay manera de que no. Siempre”, aseveró.

Riveros destaca que esto se aplica a toda meta, no solo a las deportivas. Dando como ejemplo la PSU, aseguró que si se continua estudiando, eventualmente se llega a la meta. Y concluyó: “Estresarte no sirve de nada. Hay que seguir practicando y de repente vas dándote cuenta que vas mejorando. Esa sensación, esa confianza en el proceso, creo que la escalada me lo ha enseñado mejor que cualquier otra cosa”.



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