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Chopo Díaz, un aprendiz de las montañas

Un medio de autodescubrimiento, un lugar sagrado que debemos cuidar, y un refugio de conservación para la vida: eso significa la montaña para Chopo Díaz; un deportista que ha pasado la mayor parte de sus días inmerso en la bondad de la naturaleza, y que hoy nos recuerda lo importante y urgente que es protegerla.

Por Antonia González. Fotos portada Carlo Rocuant.


¿Qué más auténtico que la pasión misma, esa que permite que todo tenga sentido por un momento? La impetuosidad por hacer lo que realmente te llena el alma es algo que Cristóbal “Chopo” Díaz ha sabido disfrutar.

Es uno de aquellos que ha entendido que mucho de lo valioso que se presenta ante nuestros ojos, está dado por su simpleza. Esa pasión, es lo que lo mantiene en constante movimiento, explorando cada rincón, y nutriéndose día a día de lo que le entrega la naturaleza.

Un deportista que a través de la montaña, ha desarrollado un camino lleno de aprendizajes, los que han ido formando a esa persona que es hoy; esa que se muestra en su esencia más real y profunda, sin la influencia de juicios personales ni externos, tal como dice él, “como un verdadero aprendiz”.

Conversar con Chopo Díaz es un agrado. Su mirada transmite una tranquilidad y amabilidad que trasciende cada palabra que pueda salir de su boca. Y es verdad lo que nos reitera, el estar conectado con la naturaleza y con un deporte que te permita disfrutar de ella, puede llevarte muchas veces a trabajar el autoconocimiento.  

“La montaña creo que es un medio que tengo para descubrirme, como para trabajar en esa búsqueda de lo que realmente soy. ¿Qué pasa cuando estás en la montaña? ¡Pasan muchas cosas! Tienes altas expectativas, hay momentos de dicha y satisfacción, pero también te enfrentas a momentos difíciles, a grandes desafíos, y eso en el fondo va despertando cositas dentro de ti”, cuenta Chopo.

“Si pasa algo, por ejemplo ¿cómo reacciono yo ante eso? ya eso es una llave al autoconocimiento. Entonces la montaña es un medio para conocerme. De entender realmente cómo me muevo o qué decisiones tomo, y son ejercicios súper interesantes, porque estar allí te pone prueba y a veces son pruebas bien difíciles”, agrega.

La montaña es como la prueba final, dice Chopo, puede ser como un curso intensivo de la vida. “Es filete esa herramienta, entender que de repente uno está muy cansado, con la tremenda mochila o con mucho frío, y darle para adelante no más. Seguir, porque sabes que puedes. Y a veces con un pequeño cambio de actitud te llega energía altiro. Está todo bien, vamos pa’ adelante. Te das cuenta que en algunas situaciones uno tiene miedo, y con un cambio de actitud, ese miedo se disipa. Cuando el miedo te domina eso tiene consecuencias limitantes, pero al superarlo te das cuenta de cómo todo se transforma de forma positiva”, continúa.

“Y eso se replica en la vida y en el día a día porque es exactamente lo mismo. La manera en cómo te desenvuelves en el planeta y en el mundo, cómo te relacionas. Es una universidad de la vida, y sobre todo de relaciones humanas. En la montaña hay que ser súper empático con tu cordada, con lo que está sintiendo el otro. Pero lo bueno es que los une el mismo desafío”.

Lo orgánico 

Chopo nació inmerso en la magia de los Andes. Con un estilo de vida nómade, junto a su familia, creció y vivió en Farellones, desarrollando su vida y primeros pasos del Freeride en el patio de su casa, la cordillera.

Desde allí se trasladaban algunos meses al año a Pucón, especialmente en verano, donde sus padres, ambos profesores de esquí y amantes de la montaña, les inculcaron a sus hijos -entre ellos la esquiadora Sole y el snowboarder Manuel-, el contacto con el deporte y la naturaleza y la importancia de su cuidado y conservación. 


Foto de Archivo de Chopo junto a su Familia en Farellones.

Moviéndose siempre en medio de montañas, Chopo a muy temprana edad ya había subido El Plomo y otros cerros clásicos que rodean la capital, y a los 19 años vivió su primera experiencia como profesor de esquí en otro país, Arcalís, Andorra. De allí en adelante, haciendo doble temporada en Chile y en el extranjero, fue como su nivel aumentaba año a año.

“Creo que eso fue lo que me llevó a tener buenos resultados en las competencias porque esquiaba todo el año, además era instructor, así que estaba siempre con las botas puestas. Y era de esos cabros chicos motivados que esquiaba toda la mañana, hacía clases, y después esquiaba toda la tarde. Fue una acumulación de horas de práctica. Es como todo, si practicas algo infinitamente vas a generar muchas habilidades y terminarás siendo un maestro”, dice.

En términos deportivos, en el año 2009 ocupó el primer lugar en el Southamerican Freeskiing Championships, que se realizó en La Parva, la competencia de freeride más importante de Sudamérica. Al año siguiente se subió al podio con un tercer lugar en el Chilean Freeskiing Championships y el mismo año recuperó el primer lugar en la competencia que se realizó en Argentina.

Durante varios años compitió en el circuito mundial, y en la temporada 2010-2011 se posicionó con el tercer lugar en el Over All del ranking IFSA cuando participó del Freeskiing World Tour. En los dos años posteriores (2011-2012) fue el único sudamericano en participar del Swatch Skiers Cup, una de las competencias más desafiantes en el mundo.

Sin duda, diversos logros que lo han hecho ser un extraordinario atleta y un gran referente a nivel nacional e internacional, siempre logrando traspasar sus conocimientos de freestyle y freeride a nuevas generaciones. Sin embargo, como muy bien relata, toda su experiencia deportiva se fue dando de una manera muy orgánica.

“Nunca fui muy determinante en las decisiones, como buen libra, siempre he sido medio indeciso. De repente se fueron abriendo puertas y oportunidades. Y también siento que esa es una manera más orgánica de vivir la vida, en vez de armarse un plan muy definido y muchas expectativas. ¿Quién sabe qué va  a pasar en 5 o 10 años más?”, añade.

“Me he dado cuenta que con mis indecisiones y la falta de claridad hacia el futuro, me ha hecho ir con un flow más orgánico, pero no ha sido algo que yo decidí de antes, se fue dando así no más. De hecho nunca supe lo que quería estudiar y al final no terminé estudiando nada, no lo tenía muy claro, e hice lo que tenía a mano que era hacer el curso de instructor de esquí, y se me abrió un universo”, asegura. 



La importancia de las decisiones 

Cuando estamos en la naturaleza y en especial en la montaña, existen muchos factores que no podemos controlar. Y con los años de experiencia de Chopo practicando un deporte extremo en un lugar sagrado, su opinión es tan simple como mantener una consciencia despierta y atenta, tanto a los factores externos como a tus propios estados internos. “Uno pasa a ser un simple visitante, tienes que ir sin expectativas, con el corazón abierto a recibir lo que la montaña te quiera enseñar”.  

Y continúa: “Muchas veces estando allí, uno se deja llevar por el ego y eso nos trae repercusiones sobre todo en temas de seguridad. Al actuar a través del ego, uno está buscando algún logro, aprobación, objetivo, o simplemente una foto o una publicación (…) yo siento que lo que estamos aprendiendo todos en la vida, es a estar más atentos y más conscientes de lo que está ocurriendo, en nuestro entorno y sobre todo con nosotros mismos, y cuando uno tiene un objetivo muy específico, a veces va muy nublado, va como un poquito a lo caballo de carrera, y al ir así no vas viendo lo que está pasando a tu alrededor ni dentro de ti”.

Y eso incluye también lo que está pasando con tu compañero, o con las condiciones del clima, por ejemplo. A veces ir con un objetivo claro es bueno como herramienta, porque vas determinado, pero nunca dejar de estar consciente, dice.

“En la previa, estar preparados para reducir los riesgos al mínimo. Ponernos en situaciones, si tenemos un accidente ¿cómo nos van a rescatar? ver el clima, ver si tengo el equipo suficiente, linterna, comida, botiquín. Y durante, tienes que estar atento a todas las condiciones. De repente la línea más directa o más linda también es súper insegura…si hace calor pueden caer cosas de arriba. Son muchas las variables que tienes que ir viendo y no puedes obviarlas”, asegura.

“Hay muchos factores que no podemos controlar, pero sí podemos minimizar los riesgos en base a las decisiones que tomamos. Tratar de buscar todo el rato eso, cómo puedo minimizar el riesgo a la mínima expresión”, concluye.



Chile país de montañas privadas

“Si haces una encuesta en Chile, yo creo que muy poca gente conoce realmente la montaña”, dice Chopo. Y es raro ¿cómo podemos ser un país que no conoce la montaña si vivimos rodeados por ellas? Y más aún, lo privilegiados que somos, pensando que muchos otros lugares del mundo no disponen de tal naturaleza indómita. 

“La montaña esconde y resguarda esa naturaleza que aún no ha sido depredada. El contacto con esos lugares yo lo traduzco a salud mental, emocional y física. Limitar los accesos a la montaña o a la naturaleza es limitar el acceso a tu salud, a la salud de la población. Tenemos una gran medicina a la mano y no la estamos aprovechando en el fondo. ¿Qué hacer? es complicado porque hay muchos intereses económicos de gigantes, como hidroeléctricas, minería y otras industrias que no quieren acceso de nadie más que sus propias operaciones”, dice. 

Ahora con esta nueva ley que se está discutiendo, de abrir el acceso a la montaña, como lo hicieron con el acceso al borde costero, se ve una pequeña luz de esperanza, y por otro lado hay gente que está haciendo mucho ruido y creando campañas y difundiendo. “Debemos apoyar a estos grupos, darles difusión, financiarlos. Están haciendo una tremenda pega que nuestros hijos y nietos van a agradecer”. 

“Abrir los accesos es importante, porque la naturaleza nos entrega muchísimo, a nivel interior sobre todo, que es lo que nosotros necesitamos trabajar como personas y a través de eso podemos lograr incluso una mejor sociedad y un mejor país”, añade. 

En ese sentido, todos tenemos una inquietud en relación a cómo conservar, proteger y acceder a estos espacios. Muchas veces nos sentimos frustrados con qué hacer o cómo comenzar haciendo algo ¿Qué crees tú?

Yo creo que lo importante es partir. Por ejemplo años atrás, caía mucho en el criticar. Cuando empecé a darme cuenta de todos los desastres medioambientales en el país, empecé a criticar mucho a través de Facebook. Y leía los comentarios y me daba rabia y todo eso, pero qué es lo que estaba haciendo ahí? al final solo me estaba desahogando. No estaba logrando nada positivo, en cambio estaba generando más odio y quizás más mala vibra, más mala onda en otras personas y eso se queda ahí y no avanza, se estanca. Entonces no era un aporte, cachai.

Después, pensé ‘de ahora en adelante voy a pronunciarme con soluciones, y más que soluciones que vengan de mí, compartir cosas bacanes que se estén haciendo o que se pueden hacer’.

Eso es un ejemplo no más, pero si a uno realmente le interesa un tema te la jugai, empiezas a investigar, ves qué se está haciendo, quién está detrás. A lo mejor te puedes sumar a cualquier grupo, si no tienes tiempo puedes ayudar a financiar a estos grupos, hay muchas ONG que están haciendo cosas. Y si tienes tiempo, únete, has voluntariado o lleva a cabo tu idea. Hay infinito por hacer, es tema de voluntad. Empezar no más, ahora es cuando. 

Y a veces simplemente cambiando hábitos ya estás haciendo mucho. Quizás esos hábitos no van a cambiar el mundo, pero sí vas a contagiar a otros y esos otros a otros y se va a generar una masa que si puede cambiar el mundo. Entonces ser un buen ejemplo ya es un gran paso. Todo parte por uno al final. 

¿Cómo crees que avanza Chile en temas de conservación?

Por un lado veo como los medios están empezando a tocar estos temas, conservación, economía circular, que intentan cambiar un poco el sistema que tenemos, y eso es un paso. En otros aspectos, hay avances, gente que está hablando sobre reciclaje, compostaje, de nuestro impacto, de reducir la huella de carbono, y esos también son pasos. 

Pero las medidas o las acciones todavía no son suficientes para realmente transformar el rumbo. Y no es algo que podamos hacer suavemente porque es tan urgente la necesidad a nivel planetario, que ya no se puede quedar solo en teorías o ideas. Es momento de la acción y a gran escala. 

Yo siempre he dicho que los cambios vienen de abajo. Pero al ritmo que los necesitamos, también tienen que venir de políticas de arriba. Entonces con estos cambios pequeños de abajo que mucha gente está haciendo, se está generando un cambio positivo de consciencia y eso va a llegar de alguna forma a la cúpula que hará que se desarrollen masivamente. Pero eso tiene que pasar ahora ya. Porque es muy crítico el nivel en el que está el planeta. 

Para Chopo, todo parte desde la educación y la importancia de poder conocer para proteger. “Se necesita una mejor calidad en educación, en términos del contenido que se está entregando. ¿Más matemática o más cuidado al medioambiente? Inculcar estos contenidos y valores en la población desde chiquititos, porque si mis papás no me los entregan, desde algún lugar tienen que venir y ese es el colegio. Por ahí parte todo, educar”, señala. 

Nuestra misión como especie

Si te pones a pensar por un momento en lo que necesitamos para sobrevivir, te darías cuenta que es muy poco. Dentro de estas necesidades que tenemos como seres humanos, la mayoría las podemos obtener de la naturaleza: agua, alimento, refugio, fuego… por nombrar las más básicas. 

En ese sentido, Chopo transmite la importancia de conectar con ella, primero para su resguardo y conservación, y segundo para el beneficio de nosotros mismos. “La conexión con la naturaleza es importantísima, es algo que todos tenemos dentro porque somos naturaleza, venimos de ella. Generación tras generación nos hemos ido desconectando, entonces volver a ella es una de nuestras misiones como especie, así de power, y a través de eso nos vamos de a poquito ir sincronizando más, con los ciclos, con las estaciones, con la luna, con las estrellas, con el sol, etc.”, asegura.

“Esa es una manera de reordenarnos y conectar, porque vamos mucho más rápido que el ritmo de la naturaleza. ¿Para dónde vamos tan rápido? Pasar tiempo en la naturaleza es un llamado a bajar las revoluciones, a respirar hondo y pasar a ser un observador”, dice Chopo. 



“Aparte la naturaleza tiene otra cosa. De repente nos vemos atrapados en estas esferas sociales, donde hay mucho juicio, mucha estructura y la naturaleza simplemente es como es. Llegas ahí y nadie te juzga, no hay nadie viéndote raro, te acepta como eres no más. Así que es bueno entrar en esa sintonía (…) vamos a la naturaleza y podemos limpiarnos. Ojalá todos pudieran reconectar con eso, que además es gratis”.

Chopo Díaz.

Y en relación al mensaje final que entrega, con la idea de llegar a otros para que tomen consciencia sobre el planeta que queremos entregar, dice que “la naturaleza no necesita nuestra ayuda. Se pueden extinguir todas las especies y nos vamos a extinguir por consecuencia, pero el planeta va a seguir girando. Tarde o temprano la mecánica del planeta va hacer que se vuelva a regenerar en otra forma, con otras especies a lo mejor, y va a seguir su ciclo. El daño a la naturaleza es un daño a nosotros mismos”. 

“Nosotros estamos habitando este paraíso y la pregunta es cómo lo queremos habitar para tener una buena calidad de vida. Ese es el equilibrio que tenemos que lograr, pero hacia nosotros mismos, es para nosotros. Es muy heroico decir que voy a salvar el planeta, en realidad sálvate tú. ¿Y cómo lo hago? A través de volver a aportar en el equilibrio del planeta, y que este se sostenga para que nos sostenga a nosotros”, dice.

“Hay que dejar de mirar hacia 50 años. Porque es lo que yo pienso cuando digo, yo no voy a vivir más de 50 años, así que no pienso más allá. Ese es el pensamiento que tienen los seres humanos cuando pensamos a largo plazo. Pero vienen otras generaciones. La de mis hijos, nietos o bisnietos… Y ellos vivirán las consecuencias de lo que hagamos ahora, del planeta que vamos a entregar, en ellos deberíamos pensar cuando decimos a largo plazo”, agrega.

“Entonces ¿cómo hacer que la gente despierte? La verdad no lo tengo muy claro, pero sí sé que se necesita un despertar de consciencia global, cambiar radicalmente de hábitos, bajar nuestras revoluciones, porque somos parte del planeta y los cambios que hay en la naturaleza nos afectan, los cambios de temperatura, o que no haya agua, etc., somos parte de esa gran red”, continúa. 



En lo pronto Chopo seguirá en las montañas, en Las Trancas, Chillán, donde instaló un acogedor hostal (ONAI) hace algunos años a los pies del centro de esquí y de zonas de escalada y bicicleta. Su motivación es seguir esquiando lo que más se pueda y tratar de estar siempre activo, descubriendo nuevos lugares y desarrollando la escalada que es algo que lo mantiene muy motivado.  

“También me veo viajando, me encanta viajar, quizás hacer un viaje largo en un tiempo más, pero yo soy bien de tierra también, entonces me encanta establecerme en un lugar y tener mi huerto y ver cómo crecen mis plantas y el ONAI está siendo ese lugar y tengo muchas ganas de seguir complementándolo, para que sea un espacio increíble, no solo para mí, sino que para todos”, finaliza.

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