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Cerros Isla: cambiando la forma de ver los espacios naturales de la región

“Nuestro primer fin es recuperar los 26 cerros isla de Santiago como espacios naturales de uso público”. Así plantea su razón de ser la fundación Cerros Isla, una organización que busca mejorar la calidad de vida de la población a través de la valorización e integración de los elementos naturales de la ciudad.


Por María José Hepp, Fotos Marcos Zegers.

El incremento exponencial del área urbana, una planificación que no ha sabido incorporar los elementos naturales, y el cambio climático son solo algunos de los factores que han impactado negativamente la geografía y distribución espacial de zonas como Santiago. Las brechas socio-espaciales, la escasez de áreas verdes y el deterioro de la calidad ambiental son problemáticas que evidencian la urgente necesidad de repensar la geografía desde un enfoque ecológico e integrador. Es precisamente con este enfoque con el que la fundación Cerros Isla ha estado impulsando múltiples proyectos durante los últimos ocho años.

La agrupación nace a raíz de un interés compartido por varias personas que decidieron hacer algo para visibilizar la importancia social y ambiental de los cerros de la capital. El primer paso se dio cuando un grupo de estudiantes de arquitectura, tras ganar un fondo de políticas públicas con apoyo de académicos de la Universidad Católica, realizaron un primer catastro de los cerros isla de la Región Metropolitana.

María Catalina Picón, la directora ejecutiva de la fundación, detalló en entrevista con FullOutdoor que la información que recogieron era desconocida por la mayoría de las municipalidades, las cuales no sabían siquiera si los cerros consultados eran parte de su administración. “Ese primer paper que hicimos fue la primera herramienta de política pública que hicimos para poner el tema y decir que existen estos cerros”, contó Picón. Tanto el fondo como el tiempo se les hizo poco, pero aquel proyecto fue solo el comienzo de lo que serían años de investigación y nuevas iniciativas.



Espacio común

Los cerros isla tienen un potencial enorme para enfrentar problemas tanto ambientales como sociales, al ser una fuente de oxígeno y aportar a la renovación del aire, y, al mismo tiempo, proporcionar a la comunidad un lugar de encuentro con la naturaleza. Además, los cerros son esenciales para mejorar la accesibilidad de toda la población, especialmente en zonas más vulnerables, a los beneficios de la vida al aire libre para la salud y el fortalecimiento de lazos comunitarios.

“Nos dimos cuenta que muchos de ellos están ubicados en zonas más vulnerables, con menos accesibilidad a las áreas verdes. Hoy, la mayor cantidad de áreas verdes están concentradas en la zona nororiente de Santiago, y muchos de estos cerros están ubicados en la zona sur poniente. Nosotros hicimos el ejercicio, por un lado, si nosotros convertimos todos estos cerros en parques, hicimos la sumatoria que reunirían 5000 hectáreas, las que podrían este índice de 3,3 a 11,7 metros cuadrados de área verde, lo que significa que nos pegaremos un gran salto a pesar de que estaríamos muy lejos de los 20 (el mínimo según índices internacionales), pero nos acercamos”, aseguró la co-fundadora de Cerros Isla, Catalina Picón.

La pandemia, a pesar de haber agudizado múltiples problemáticas sociales y económicas, ha resultado ser un impulso para la valorización de los espacios al aire libre. Al verse obligadas a quedarse cerca de sus hogares, muchas personas empezaron a considerar los cerros de sus comunas como una oportunidad para moverse sin el riesgo de exponerse al contagio.

Afortunadamente, el interés de la población ya venía creciendo hace un tiempo y la fundación Cerros Isla decidió potenciar el encuentro de aquellos con ganas de ayudar y participar. Así es como nace la red de Amigos de los Cerros: “Esta red está reuniendo a cientos de personas y organizaciones que tienen como interés común el disfrute y cuidado de los cerros. Incluso, entre tanta desgracia producto de la crisis sanitaria, hemos visto un aumento significativo de limpieza y embellecimiento comunitaria de los bordes de muchos cerros. Es un acto simbólico que busca brindar protección. La gente sabe que merece y necesita espacios naturales”, explicó Benjamín García, co-fundador de la fundación, en entrevista con FullOutdoor.

La red busca invitar a todas las personas a ser parte de la comunidad de los cerros, tanto organizaciones como personas naturales que quieran colaborar, y busca integrar a todos los actores. El objetivo es fortalecer el trabajo colaborativo en la protección y visibilización de los cerros, como también en la educación sobre cómo relacionarnos con la naturaleza y aprovechar los espacios sin deteriorarlos.

Algunas de las organizaciones comunales que integran esta red son Renca Nativa, agrupación dedicada a la investigación, educación y conservación de las especies de la región y los cerros isla; Alkütun, cuyo lema es “cultura en altura”, siendo su fin principal promover la educación medioambiental, histórica, cultural y patrimonial a través de visitas guiadas enfocadas en el aprendizaje. A estos se suma Chasqui Outdoor, también enfocado en educar in situ con talleres y caminatas para “conocer la precordillera de otra manera”.

Otra agrupación son las Madrinas de los Árboles, un grupo de mujeres que vive la experiencia de combatir el abandono y la delincuencia en los cerros, principalmente en el Quimey de la comuna de San Bernardo, amadrinando árboles. Su propósito es involucrar a cada vez más vecinos con el cuidado del cerro y que se apropien del espacio. 

Geología Urbana, grupo creado por dos geólogos apasionados por el geopatrimonio, se suma a la red de amigos con un gran objetivo educativo. Con la idea de que la educación debe ser entretenida y práctica, esta organización busca enseñar geología básica de forma simple y creativa, para que todos tengan la oportunidad de conocer su territorio, con sus historias e hitos patrimoniales, para promover su conservación. 

Para más detalles y agrupaciones de la Red de Amigos, Cerros Isla tiene en su plataforma un mapa en el cual se pueden ver muchas de las organizaciones distribuidas según los cerros en torno a los que más trabajan, junto a mucho más material visual e informativo,



La puesta en práctica

La organización hoy en día realiza funciones que incluyen el diseño de proyectos de paisaje y arquitectura, asesoramiento a organismos públicos y privados para el desarrollo de parques urbanos naturales, entre otras varias que siempre consideran el valor cultural, social y ecológico de los espacios.

En el transcurso de los años, a través de su trabajo, la fundación Cerros Isla ha logrado posicionar el potencial de los cerros como espacios naturales para mejorar la calidad de vida de la población santiaguina, haciéndole un espacio en la agenda pública y logrando involucrar a actores del mundo privado. Esto se ha visto reflejado por el creciente interés de diversas instituciones públicas y privadas por transformar grandes áreas de los cerros de Santiago en parques públicos.

Son muchos los proyectos realizados por la fundación que están detrás de dichos logros, iniciativas que pudieron catalizar la acción para recuperar y proteger los cerros isla. Un ejemplo es el programa Aulas al Aire Libre, un proyecto que propone utilizar los cerros isla como una extensión de las salas de clase. En colaboración con múltiples organizaciones sociales y docentes de escuelas de Renca y Quilicura, se busca fomentar el potencial pedagógico de estos espacios naturales. A través del desarrollo de contenido y el diseño de rutas, se le otorga a los estudiantes la oportunidad de conectarse con la naturaleza, aprender de ella y fortalecer vínculos con sus pares y profesores. En la plataforma puede encontrarse material de soporte para docentes que deseen realizar salidas pedagógicas a los cerros de Renca.

Otro proyecto colaborativo en el que participó la fundación es Cerros Urbanos como Espacios Comunes, una investigación liderada por Fernanda Ruiz y Francisco Vásquez que busca “visibilizar la variedad de acciones colectivas que ocurren en torno a los cerros de Santiago, que los reclaman como espacios comunes naturales e íconos de la naturaleza de la ciudad”. El levantamiento de información se enfocó en los cerros Renca, Quimey y La Ballena, y se valió de metodologías participativas y audiovisuales, como la fotografía reflexiva y testimonios de los participantes. Un logro excepcional fue la publicación del libro Cerros Isla de Santiago: construyendo un nuevo imaginario de ciudad a partir de su geografía, “un libro de difusión que pone en valor el patrimonio natural y cultural de los cerros”. Dos fotógrafos y siete académicos y profesionales se unieron para la exploración de los cerros islas desde diferentes aristas. El fin fue aportar a la comprensión y valoración de los espacios naturales utilizando diversos lenguajes narrativos y visuales.



Camino a la consolidación de los cerros

Las iniciativas de la fundación Cerros Isla no hacen más que aumentar, y cada vez parecen ser más ambiciosas en cuanto al impacto que quieren generar. Un proyecto que se lleva cocinando hace algún tiempo en la organización es el Día de los Cerros, un evento que incluye a distintos cerros isla de Santiago que busca darle voz a estos espacios naturales de la región.

Este día pretende ser la primera versión de un encuentro anual ciudadano que promueve las vistas y exploración de los cerros, un día para disfrutar y aprender. Así como existe el día del patrimonio, Cerros Isla pretende que este evento se consolide como una celebración que se integre a la cultura nacional.

El evento traerá consigo múltiples actividades, talleres y espacios de conversación. El día de los cerros es una invitación abierta a toda la comunidad a apreciar y recorrer estos lugares con consciencia plena. Una de las actividades planeadas para esta ocasión es el proyecto 26 Islas, impulsado por dos amantes del Trail y el running: Giuseppe Sciaraffia y Cristián Deppe.

Tras percatarse de los problemas que presentaban los cerros, como la falta de acceso y cuidado, surgió la idea de conectar las 26 islas y recorrer todas sus cumbres en un día. Este desafío, que implica más de 170 kilómetros, tiene el objetivo de visibilizar las falencias y abandono que sufren algunos de los cerros, mostrando también que sí se puede hacer tal cosa como integrarlos y recorrerlos todos.

Con tantos proyectos y agrupaciones trabajando en torno a los cerros, con el apoyo de fundaciones como Cerros Isla, es innegable que existe un amplio interés compartido por recuperar, proteger y disfrutar de los espacios naturales de Santiago y todo el país. La organización busca ampliarse cada vez más, y que sus esfuerzos logren que los cerros estén cada vez menos aislados de la población pues, como expresó Catalina Picón, estos cerros deben estar conectados y, paradójicamente, dijo: “Lo último que queremos es que sean islas”.

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