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¿Cómo superar el encierro y no deprimirse en el intento?

“El encierro es una condición que puede generar mucha complicación a las personas, especialmente si es un encierro involuntario”, sostiene Claudio Araya, psicólogo clínico y doctor en Investigación en Psicoterapia. “Puede afectar generando, incluso, ansiedad, estrés, depresión. Esto en distintos niveles”, continúa.

Por Emmanuel Vallejos.

Pero además, dice, existe una serie de factores que hacen variar el grado de impacto provocado en estos periodos de aislamiento. Así, influye el con quiénes estamos, el cómo nos alimentamos, si hacemos deporte y muy importante también, el cómo usamos las redes sociales.

“Depende mucho de cómo se lo tome la persona y las condiciones en las cuales se encuentre la persona. Eso puede hacer una diferencia. Tanto así, que puede generar una oportunidad, cuando en otros casos, puede generar síntomas. Creo que es difícil no sentir algún grado de síntomas, por lo menos de manera baja, ansiedad en algunos momentos o bajón en otros”, comenta.

Según el psicólogo, en estos casos, deberíamos comenzar entendiendo internamente el proceso que estamos viviendo, y bajo ninguna circunstancia presionarnos para cumplir con un rendimiento similar al de periodos donde podemos salir. 

“Primero, debemos preguntarnos ¿es normal sentirnos así? Bueno, es normal porque es una situación anormal la que estamos viviendo. Hay varios contextos que pueden ser causa de tensiones, que pueden generar más o menos complicaciones durante el encierro”, dice.

Por eso, uno de los primeros puntos a considerar es nuestro entorno más próximo, y si contamos o no con compañía al momento del encierro, debiendo estimar las obligaciones que pueda tener cada uno -como trabajo o estudios- en el caso de vivir con más personas.

“Es curioso porque estar completamente solo o sola puede generar ansiedad, aumentar los niveles de necesidad de conexión social, pero también estar en un encierro con mucha gente o en una situación en la que hay que trabajar -como sucede con el homeoffice- y si al mismo tiempo tienes a tus hijos, o si estás solo como mamá o como papá y tienes que cuidar a tus hijos y rendir en el trabajo, etc., la situación se puede volver súper estresante”, añade Claudio.

Para estos casos, recomienda una práctica que puede ayudar a sobrellevar los procesos de encierro de mejor forma. Si bien, esta no va a evitar completamente la tensión, es posible que ayude a mitigar el impacto que estos procesos traigan.   

“Creo que es súper importante tener rutinas, ya sean rutinas individuales o rutinas relacionales, por ejemplo, haciendo turnos si estás con alguien para que cuide de tu hijo y así puedas trabajar. También tener presente que las condiciones en las que uno está no son las ideales, probablemente, entonces también ser muy amable con uno mismo, saber que uno va a rendir menos y que hay cosas que tiene que soltar. Soltar el control y dejar lo que se pueda dejar, puede ser valioso”, aconseja.

Otro de los puntos a contemplar durante este periodo, es uno capaz de aportarnos calidad de vida frente a las situaciones estresantes o de encierro, justamente, y este tiene que ver con el cuidado y la agilidad de nuestro cuerpo.

“La evidencia científica demuestra que puede ser muy útil organizarse y tener rutinas psicológicas y físicas, contar con espacios de descanso, de meditación por ejemplo. También tener espacios de ejercicio físico y mantener el cuerpo, porque cuando uno está encerrado puede tender a no hacer ejercicio, y en esos momentos, es muy importante tener el cuerpo activo”, advierte el psicólogo.

Y en este aspecto es más enfático aún, pues a la hora de mantenernos saludables físicamente, también somos capaces de mantenernos saludables mentalmente, porque –como sabemos-ambos aspectos están relacionados directamente.

“La salud física es muy importante para mantener la salud mental. Están estrechamente vinculadas. Una buena dieta y hacer actividades que se puedan incluir en la rutina –aunque sea breve- y que no requieran de mucho espacio, como el Yoga, el Chi Kung, el Tai Chi, ejercicios de cardio, de estiramiento, etc., son muy importantes. Eso, se sabe, aumenta los niveles de endorfina y de bienestar psicológico. Entonces, el ejercicio logra tanto efectos físicos como psicológicos”, sostiene.

Por otra parte, para Claudio, el encierro no debe significar necesariamente un aislamiento o distanciamiento social, sino que puede entregar opciones para variar o consolidar relaciones interpersonales en algunos casos.

“Estar en cuarentena no es sinónimo de distanciamiento social porque uno puede buscar nuevas formas de conectar con otros de manera afectiva. Por ejemplo, podemos contactarnos con los demás a través del teléfono. Contar con otros, en momentos difíciles a pesar de no estar presencialmente, creo que puede ayudar mucho a que no se genere un distanciamiento social. Además, puede pasar que estar en tu hogar te genere mayor vínculo social con otros seres que están en tu casa o que también no están en tu casa”, sugiere. 

De esta manera, podemos aprovechar de consolidar nuestras relaciones gracias a la tecnología y a los distintos y múltiples canales de información que existen. Sin embargo, también debemos ser conscientes de que estaremos expuestos a una gran sobredosis de información, propia de situaciones serias como el COVID -19.

“La tecnología juega un rol importante en la medida que te ayuda a conectar con otros, pero también, el exceso de información y el exceso de tiempo que estamos pasando en las redes sociales con las pantallas, pueden generar problemas de adaptación, insomnio, irritabilidad y aislamiento. Creo que hay que, dentro de las rutinas que uno se pueda armar, administrar los tiempos de conexión y elegir conectar para conectarse con los seres queridos y no para atiborrarse de información con lo que está pasando. La idea es conectarse con un sentido, un sentido social”, aconseja el psicólogo.

De esta manera, incluso, nos permitimos ayudar y acompañar a nuestros seres queridos que también se encuentran bajo presión o tensión, sin importar si estos comparten encierro con nosotros o se encuentran a distancia.

“Conectándonos socialmente y preguntándole al otro cómo está, cómo se siente. Compartir un rato de entretenimiento, de distensión, no todo tiene que ser tan formal. Bueno, eso ayudaría mucho a la conexión”, opina Claudio.

Pero en síntesis y como recomendación general, “tendría presente, en casi cualquier caso, cuidar de nuestro cuerpo, cuidar aquello que necesitamos, cuidar nuestras relaciones, tener presente el mantener rutinas saludables con una buena alimentación y ejercicio y, dentro de nuestras posibilidades, tener contacto con lo natural, ya sea en balcones, mirando para afuera, si tienes un patio maravilloso, quizás tomar sol. La idea es mantenernos conscientes y ocupados con nuestro cuerpo. También conectar con otros desde los afectos y aprovechar las tecnologías que tenemos hoy, que pueden ser muy útiles”, dice.

Finalmente, como esta situación no será eterna, también debemos tener en cuenta que llegará el momento de volver a salir. Y según este psicólogo, cuando llegue esa etapa, hay que tener claro, que, al igual que como nos acomodamos al encierro, debemos salir progresivamente y sin presión.

“Creo que hay que hacer una transición. Así como estamos haciendo todos una transición a estar encerrados, creo que también hay que hacer una para volver e ir lento. Ahí hay que irlo viendo, tomarse pausas, tomarse el tiempo, sin perder las cosas buenas que habían en casa”, concluye.

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