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Menos carne, más sustentable

Reciclamos, plantamos huertas, ahorramos luz y electricidad pero, ¿será suficiente? En Outside te presentamos el secreto que podría salvarnos del cambio climático, y la causa principal que tiene al mundo a punto de acabar. Su nombre es: ganadería.

Por Claudia Benavídez.

La Tierra será inhabitable en 2050, dice un informe de la ONU de 2019, la que quedará completamente destruida por el cambio climático si seguimos al paso que vamos. El informe, presentado durante la IV Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, también afirma que la temperatura del planeta irá aumentando hasta hacerse insoportable.

Lamento comenzar con un enunciado tan devastador, pero debemos saber que no hablamos de ficción ni de una película apocalíptica, que somos los grandes responsables en esto y que con una organización realmente seria podríamos, quizás, disminuir el impacto de las consecuencias. 

Podemos reciclar, usar el transporte público, plantar huertas, ahorrar agua, electricidad, disminuir el uso de plástico o hacer cualquier otra cosa que haga más sostenible nuestro día a día. Pero, con tal crisis ecológica que enfrenta el planeta, incluso si todos adoptáramos hábitos de conservación, ¿sería suficiente? 

«Al parecer hay algo más en esta historia», asegura Cowspiracy: El secreto de la sostenibilidad (2015), documental que gracias a la participación del actor y activista medioambiental Leonardo Di Caprio como productor ejecutivo, logró llegar a Netflix y acabar como una superproducción abierta al público, revelando la clave para detener nuestra propia extinción: controlar la producción y el consumo de carne y de lácteos.

Un precio elevado

En 2006 un informe publicado por FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) explica que la industria de carne y lácteos producen más gases de efecto invernadero que todos los autos, camiones, trenes, barcos y aviones juntos, ya que el ganado produce una importante cantidad de gas metano en su proceso digestivo, siendo 86 veces más destructivo que el dióxido de carbono vehicular.

Así, el cultivo ganadero afecta fuertemente el calentamiento de la tierra, «siendo uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy, y se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación», dice el jefe de la Subdirección de Información Ganadera de la FAO, Henning Steinfeld.

La ganadería, complementa la ONU, es la causa principal del consumo de recursos como el agua y el suelo, así como en la degradación medioambiental. Utiliza más del 30% de la superficie terrestre del planeta y ocupa un 33% de toda la superficie cultivable. Además, la tala de bosques es una de las primeras causas de deforestación, en especial en Latinoamérica, donde el 70% de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han transformado en pastizales para producir forraje. 

Al mismo tiempo y con cada año que pasa, la humanidad consume más carne y productos lácteos. Según la BBC, está previsto que la producción mundial de carne se duplicará de 229 millones de toneladas en 1999/2001, a 465 millones de toneladas en 2050, y la producción lechera se incrementará en ese período de 580 a 1.043 millones de toneladas. 

En conclusión, mientras la demanda de leche y carne sube y sube, consumir estos productos sigue siendo más tóxico que comprar y conducir un auto, o que dejar de lado cualquier hábito sustentable que hayamos adoptado.

«Yo he estado intentando ducharme rápido para no gastar agua y, ¿me entero que solo una hamburguesa equivale a dos meses de ducha?»

¿Por qué no está en primera plana?

«Una hamburguesa de 113 gramos necesita más de 600 galones de agua en su producción (1 galón es igual a 3,8 litros aprox.)», afirma el director de Cowspiracy,  Kip Andersen. «Yo he estado intentando ducharme rápido para no gastar agua y, ¿me entero que solo una hamburguesa equivale a dos meses de ducha?», añade.

Prestamos demasiada atención a disminuir el uso de agua en casa, continúa diciendo Andersen, pero el uso doméstico solo representa el 5% del consumo de agua comparado con el 55% del sector ganadero, que necesita más de 2.500 galones de agua para producir solo medio kilo de carne, cuando todo el mundo está en situación de sequía. 

En conclusión, la ganadería es responsable del 51% de los cambios climáticos de acuerdo a un informe de Worldwatch de 2009. Entonces, ¿por qué disminuir la producción de ganado no está entre los planes de ahorro? ¿Por qué tal información, que debería estar en todas partes, no es la primera causa promovida por la comunidad ambientalista?

«Nadie habla sobre el ganado. Parecía atrapado en una conspiración bovina de la dimensión desconocida. El agro-negocio es una de las causas más importantes de deforestación. Entonces, esa causa, ¿no debería ser la primera preocupación?», insiste el director y protagonista de la obra, al caer en cuenta de lo determinante que son los datos. 

«Nadie habla de esto porque la gente que se ha enfrentado a los lobbistas y a la industria ganadera, acabó muerta», agrega Andersen. Solo como ejemplo, en los últimos 20 años en Brasil, más de 1.100 activistas fueron asesinados. «Y si hoy dices la verdad serás culpable de perjudicar las ganancias de la industria ganadera», postulan los expertos en la obra, la misma que quedó sin el financiamiento suficiente cuando una de las productoras decidió retirar sus fondos por lo controversial que era el tema.  

Finalmente, «es políticamente impopular decir no coman carne. Son negocios», dice Michael Pollan, autor de The Omnivore´s

Dilemma. «Es parecido a cuando tenemos una familia disfuncional donde el padre es alcohólico y ése es el único tema que no se toca. Todos saben que es la causa principal que arrasa con las relación familiar, pero nadie quiere hablar al respecto», concluye el doctor Dr. Will Tuttle, autor de Enviromental and Ethic

Invasión ganadera

Los animales vivían libres hace 10.000 años y usaban el 99% de la biomasa, mientras que los seres humanos solo usábamos el 1% de esta. Hoy, los humanos y los animales que criamos usan el 98% de la biomasa y los silvestres solo el porcentaje restante, describe Tuttle. En resumidas cuentas, les hemos robado el mundo y la tierra a estos animales para usarla en nuestras vacas, cerdos, pollos y peces producidos en criaderos. Se habla de la extinción de especies más grande en 65 millones de años. 

«Además, las operaciones ganaderas en la tierra han creado más de 500 zonas muertas a lo largo de los océanos, lo que comprende más de 250 mil kilómetros cuadrados de tierras carentes de vida. Así que cualquier discusión significativa sobre el estado de nuestros océanos, debe comenzar con una conversación franca sobre la producción ganadera en la tierra. El próximo colapso es el de los océanos», explica el Dr. Richard Oppenlander, investigador ambientalista y autor de

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Solo hace un año, más de 28 mil millones de animales fueron extraídos del océano. «No les dan oportunidad para recuperarse y ellos no pueden multiplicarse mágicamente porque no se reproducen tan rápido», dice Susan Sheperd de la Sociedad de Conservación Sea Shepherd.

Además, por cada 500 gramos de peces capturados, hay más de 2 kilos de especies que no forman parte de esta demanda, como delfines, ballenas, tortugas marinas, tiburones. «Si imagináramos esta misma práctica en la sabana africana con gacelas, en el proceso también terminaríamos capturando todos los leones, jirafas, avestruces y elefantes. Nadie aceptaría algo así. Pero esto está sucediendo en los océanos cada día», agrega Anderson.   

Las que también están siendo devastadas a esta velocidad son las selvas tropicales del mundo, las que intercambian grandes cantidades de CO2 por oxígeno. Media hectárea de selva está siendo cortada a cada segundo y cada día se pierden 100 especies de plantas, animales e insectos debido al pastoreo. Se estima que la selva tropical amazónica podría desaparecer en los próximos 10 años si el negocio cárnico sigue tal cual. Por último, los depredadores de ganado también se han convertido en el blanco de quienes cuidan de esta industria, algo que tampoco beneficia a los ecosistemas.

Por lo demás, solo una vaca come 64 kilos de comida diarios y bebe entre 30 y 40 galones de agua. A nivel mundial, el 50% de los granos que se producen son alimento para animales mientras que millones de personas pasan hambre cada día en el mundo.

Comida para humanos

«Al año 1812, había mil millones de personas en el planeta. En 1912 había 1500 millones. En 2012, cien años después, la población llegó a los 7 mil millones de humanos y se espera que la población alcance los 9 mil millones de personas para el 2049», comenta kip Anderson. 

«El hecho es que podríamos alimentar a todos los seres humanos del planeta adecuadamente si solo tomáramos la comida que le damos a los animales y la convirtiéramos en comida para humanos», asegura Howard, uno de los granjeros entrevistados en el largometraje. 

Por otra parte, Michael Pollan, autor de In Defense Of Food, sostiene que «no creo que dejemos de comer carne por completo, pero sí pienso que disminuirá su consumo. Es imposible producir 250 gramos diarios por persona. Creo que una dieta en base a plantas sería más sustentable y solo 60 gramos a la semana de carnes y lácteos sería recomendable». 

¿Vegetariano, vegano saludable?

«Soy vegano hace 32 años, corro varios km diarios, paseo en bicicleta y trabajo largas horas. Me siento fantástico. Es bueno despertar en este cuerpo liviano y delgado», dice el Dr. Michael A. Klaper, médico de True North Health Center

Y continúa: «realmente no creo que la gente deba consumir productos lácteos. Cuando lo piensas, el objetivo de la leche de vaca —yo crecí en una lechería—  es convertir un ternero de 30 kilos en una vaca de 180 kilos lo más rápido posible. La leche de vaca es el fluido de crecimiento del ternero. De eso se trata. Todo lo que hay en ese líquido blanco, las hormonas, los lípidos, las proteínas, el sodio, las grasas… todos esos nutrientes están ahí para que el ternero se transforme. Y aunque lo uses para hidratar tu cereal, para tu yogurt o para hacer queso, siempre estarás comiendo fluido de crecimiento para terneros. Ahí no hay nada que una persona necesite». 

Si no tuviéramos que producir tanta carne y nos alimentáramos principalmente con plantas, el bosque salvaje volvería, podría recuperarse la vida silvestre, los océanos se recuperarían, volverían a fluir los ríos limpios, el aire fresco y nuestra salud sería buena, piensa Klaper. «¿Crees que no podríamos resolver este problema en un suspiro?», pregunta el granjero Howard. 

Siendo vegetariano se eliminan 1,6 toneladas de CO2 al año y 1,8 siendo vegano. Esto es más que instalar paneles solares en casa…

Siendo vegetariano se eliminan 1,6 toneladas de CO2 al año y 1,8 siendo vegano. Esto es más que instalar paneles solares en casa, los que tienen una proyección de mejora hacia unos 20 años, cuando dejar de comer carne es inmediato.  

En otros términos, para alimentar a una persona vegana durante un año se necesitan 700 metros cuadrados de tierra. Para una persona vegetariana, que incluye huevos y lácteos, se requiere el triple de tierra.  Por último, para alimentar a un omnívoro promedio con una dieta alta en carne, lácteos y huevos, se necesitan 18 veces esa misma tierra.

Bajo esta evidencia, la acción más poderosa e inmediata que uno puede tomar por el medioambiente es un estilo de vida vegano, pero «no nos instan a hacer cosas extraordinarias para hacer el cambio. Solo nos dicen que cambiemos las ampolletas, que uses menos tu auto, menos plástico y que recicles más. Pero el cambio climático está siendo provocado por el ser humano debido a la producción animal. Lo que está matando al planeta realmente es la crianza y matanza animal para la alimentación», asegura Demosthenes Maratos, del Instituto de Sostenibilidad de Molloy College.

«Y no tendremos éxito a menos que detengamos la producción animal», opina el ex miembro Greenpeace y fundador de Greenpeace Alaska, Will Anderson. 

Según Susan Sheperd, de la Sociedad de Conservación Sea Shepherd, las personas no quieren oír de esto porque los hace sentir que deben hacer algo al respecto, «y muchas personas no están dispuestas a actuar porque es un punto desagradable. Pero a esta altura debemos ser conscientes con nuestro entorno y actuar. Debemos aprender a compartir con las demás especies y volver a reconstruir la historia de la comida», dice. 

«Podemos hacerlo pero debemos tomar realmente la decisión. Tú puedes cambiar al mundo. Tú debes cambiar el mundo», concluye Howard, el granjero.



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