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En busca del León Blanco

Esta vez nos aventuramos hasta el imponente cerro León Blanco, para recorrer y perdernos dentro de su hermoso círculo glaciar instalado entre las ciudades de Valparaíso y Mendoza.

Cumplida la segunda semana de 2020, como es de costumbre, dimos inicio a una nueva expedición, y esta vez, nos mantendríamos recorriendo las inmensidades de un circuito glaciar. La planificación se gestó con el objetivo de ascender León Blanco (de 5.188 msnm), un cerro instalado entre Chile y Argentina, dentro del sector Glaciar Alto del Plomo.

Iniciamos la caminata el día lunes 6 de enero para finalizar el viernes 10, de vuelta en la administración del Parque Andino Juncal. 

Durante los primeros días la aproximación se nos hizo bastante sencilla. Los senderos, los cursos de agua y los cerros que se mostraban en cada paso que avanzábamos, nos deleitaban con su belleza.  

Es de importancia mencionar que tanto Chile y Argentina poseen las reservas de glaciar más grandes de Sudamérica. Un 85% de ellas están en Chile pero se estima que el derretimiento las ha dañado bastante con los años.

En Chile la Ley de protección hacia los glaciares no es clara, aún está en trámite de aprobación y busca que a través de un «Permiso Sectorial» algunos proyectos mineros puedan explotar sectores cercanos a los glaciares, afectando directamente su conformación.  

Ejemplo de ello es la pérdida casi en su totalidad del Glaciar la Paloma, Colgante El Morado, Volcán San José y El Plomo.

Durante el segundo día nos vimos enfrentados a nuestro primer gran desafío. Según el itinerario, debíamos cruzar a través de pequeños paredones por sobre la lengua del glaciar El Plomo. Entonces decidimos prepararnos seriamente para iniciar la progresión. 

Al avanzar por el manto de hielo compacto, fue fácil apreciar lo expuesto y agrietado que se mantenía este gigante.

Finalmente, el cruce nos tomó cerca de 2 horas, considerando que además tuvimos que encontrar un lugar para poder montar nuestro segundo campamento.

A la mañana siguiente debíamos alcanzar el campo alto para luego ir por la cumbre, sin embargo, nos mantuvimos tan firmes en nuestra marcha que alcanzamos los 4.550 msnm. El recorrido tomó alrededor de 6 horas y al final de este, vimos el campo glaciar con una superficie agrietada de lado a lado, con unos hermosos neveros y colgantes de mantos blancos que se exponían en cada paso que dábamos.

Los científicos de todo el mundo postulan que el aumento de las temperaturas en el planeta Tierra traerá consigo una serie de cambios climáticos, siendo los países nórdicos y del cono sur los más perjudicados. 

A nivel nacional, las centrales a carbón junto con las hidroeléctricas distribuidas en todo el territorio continúan trayendo consecuencias sobre el medioambiente, lo que se traduce en contaminación de las aguas, de la tierra, sequía de ríos, esteros y también derretimiento de los glaciares. 

Pendientes de 3 a 4 metros de alto, grietas y una tormenta con abundante granizo dieron por finalizado nuestro avanzar al tercer día de expedición, decisión que tomaron los tres miembros del equipo por la dificultad de poder continuar. Entonces, iniciamos la vuelta al campo alto.

De regreso, vimos a través de las rendijas de nuestras tiendas lo que restaba del día y la forma en la que amainaba la tormenta. La luna iluminaba el valle por completo. 

Al quinto día debíamos regresar con todo hasta la entrada del parque. Y no faltó el imprevisto de último minuto: Dani Sepúlveda en el cruce del último glaciar, resbaló y se esguinzó el pie derecho. De ahí en adelante siguió el resto de la ruta sufriendo en cada paso, pero con el anhelo de que íbamos a llegar cuanto antes.

Final y despedida a uno de los parques más hermosos que hemos recorrido. Una maravilla que esperamos que se mantenga por siempre, fuera del alcance y de la destrucción  del ser humano.



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